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Movimientos de auto-odio que confundimos con el auto-amor

Persiguiendo cosas que no queremos

O – igualmente malo – persiguiendo cosas que no nos quieren.

Sé que duele cuando alguien – o algo – en lo que tenemos puesto nuestro corazón no corresponde. Cuando la persona con la que salimos en dos citas y que nos gustaba mucho de repente deja de responder a los textos. Cuando la compañía con la que tuvimos 4 entrevistas responde con el vago correo electrónico «estamos resolviendo las cosas en RRHH» por tercera vez consecutiva.

Eso duele. Duele a todo el mundo – y todo el mundo tiene que lidiar con la decepción en algún momento.

La diferencia entre el amor propio y el odio propio, sin embargo, es si pasas tu tiempo persiguiendo y dejándote colgar y continuamente te ves envuelto por ello.

Comprobando nuestras propias vidas

Una cosa es que los demás nos fantasmen. Otra cosa es cuando nos fantasmatizamos a nosotros mismos.

Cuando trabajamos en trabajos que no nos gustan, comemos alimentos que no nos gustan, vivimos en lugares que no nos gustan, no tenemos una opinión sobre qué hacer con nuestros días, y no tenemos ningún plan para mejorar las condiciones, definiendo nuestros sueños por declaraciones insípidas como «encuentra la felicidad».

Es aún peor cuando empezamos a revisar las responsabilidades, dejando que las cosas se acumulen en nuestra contra como pequeños recordatorios de que no tenemos una mierda juntos.

Sé que crees que no te importa, y que no importa cuando pagas la factura del teléfono, pero tu autoestima lo vigila. Y cuando estás en la cima de las cosas y te mueves en una dirección que te hace sentir bien, hasta lavar la ropa, importa tu autoestima.

Hablar en lugar de intentar

El amor propio se construye a través de la acción, no de las afirmaciones.

Ninguna cantidad de escritura «eres suficiente» en el espejo del baño nos va a convencer de esto si dejamos la casa sólo para contenernos en la forma en que abordamos nuestro día.

Poniendo en peligro nuestra salud

Beber todos los días no es amor propio, nunca. Y digo esto como alguien que bebe casi todos los días.

No hacer ejercicio, nunca, no es amor propio. No comer sano no es amor propio. Incluso si «te amas a ti mismo como eres». Los hábitos saludables no son sólo una retroalimentación extrínseca, sino que se trata de preocuparse lo suficiente por uno mismo como para cuidarse a sí mismo.

Poniendo excusas

«Ponerse a uno mismo primero» no significa ser egoísta, y el amor propio no es una excusa para el mal comportamiento o los malos hábitos. El amor propio no es una forma de escapar de la responsabilidad.

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